La Calidad de la Educación Superior: Reflexiones sobre las evaluaciones académicas

Resumen

Desde una perspectiva histórica, los sistemas de mejora continua se crearon inicialmente en las empresas japonesas, al fin de optimizar los procesos de producción y es lo que actualmente se denomina control de calidad. Este nuevo movimiento tomó mucha mayor fuerza posterior a la segunda guerra mundial que incluye la utilización de técnicas de control que crean productos o servicios cada vez más aceptados por los clientes. En el ámbito educativo, se generalizan los movimientos de escuelas eficaces en 1960, con el objetivo de administrar los recursos de manera más eficiente. A pesar que el concepto de gestión de calidad nace en las empresas, las universidades son evaluadas a partir de indicadores que miden su desempeño de manera similar.

Conforme a la UNESCO (1996), la educación representa el ámbito más importante para el desarrollo de los países, pero, en las últimas décadas, las instituciones de educación superior Latinoamericanas han planteado diversos desafíos en temas de financiamiento, competencias, investigación, innovación y calidad de enseñanza, lo que dificulta cumplir con los diferentes criterios evaluados por las agencias de acreditación y ranking nacionales e internacionales que las comparan sin considerar sus características heterogéneas y sus contextos sociales que son diversos (Fernández Lamarra, 2012).

Para Egido (2005), los términos evaluación y calidad en el ámbito educativo se relacionan directamente al no poder separarse uno del otro. En tal sentido, no podemos pensar en calidad si no existe un proceso de evaluación previo. Aunque López (1997), sugiere que el concepto de calidad es subjetivo por considerar las opiniones diversas, es planteada como el conjunto de características inherentes que posee un producto o servicio y que además son percibidas por los individuos.

Si bien es cierto, que existen muchos debates sobre las evaluaciones externas y sus metodologías, estas son sumamente necesarias por la mirada objetiva de expertos en el ámbito académico que propicien un mejor desempeño de la institución, sin embargo, para autores Cruz y Quiñones (2012), la autoevaluación tiene efectos mucho más significativos por ser un mecanismo de compromiso institucional.

Aunque los desafíos de las universidades latinoamericanas son muchos, en especial por falta de financiamiento, se deben explorar otras alternativas que promuevan el fortalecimiento de las competencias actuales de estas organizaciones, para que puedan responder a la demanda de los sectores públicos y privados más exigentes en cuanto al conocimiento especializado. En tal sentido, una de las alternativas que se plantean es crear una cultura de calidad que permita la mejora continua, propicie un óptimo desempeño institucional y elevar la calidad de la educación (Marulandia, López, & Mejía, 2013).

Conforme a lo anterior, la Universidad Politécnica de Nicaragua –UPOLI- celebra sus 54 años de servir a la comunidad, a través de su Escuela de Ciencias Jurídicas y Políticas –ECJP- con la difusión de manuscritos, postulados por autores nacionales e internacional en su revista científica Ciencia, Jurídica y Política, debido a esto, sigue contribuyendo a la región Latinoamérica a través de investigaciones que aportan al desarrollo social de la región, a su vez, la Escuela de Ciencias Jurídicas y Políticas cuenta con importantes programas de investigación, posgrados y extensión en aras de ofrecer educación especializada y calidad.

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Biografía del autor/a

Gabriela Baltodano-García, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey

Doctoranta en Filosofía con Orientación en Relaciones Internacionales, Negocios y Diplomacia por la Universidad Autónoma de Nuevo León, México. Becaria CONACYT e Integrante del equipo editorial de la Revista Política, Globalidad y Ciudadanía. Email: [email protected]

Publicado
2021-12-05
Número
Sección
Editorial